Santiagomillas

Localidad señera de la comarca de Maragatería declarada Bien de Interés Cultural en 1998. Está situada en la base del teso de la Muñeca, a 835 m de altitud. Se divide en dos barrios: el de Arriba y el de Abajo.

Fue pueblo que perteneció al señorío del Obispado de Astorga, dedicado especialmente en los siglos XVII y XVIII a la arriería. En él nacieron personajes como Santiago Alonso Cordero, que vio la luz en 1793 y falleció en Madrid en 1865 a consecuencia de una epidemia de cólera. De ideas liberales, ocupó, entre otros cargos, el de ministro de Gracia y Justicia de Isabel II y el de diputado a Cortes por Astorga. De su destacada posición, en el pueblo queda la llamada casa-palacio del “Maragato Cordero”, que mandó construir en el Barrio de Arriba en torno a 1832. Otro prohombre local fue Pedro Barcia Hatanzo (en otras ocasiones citado como García Matanzo), conductor de caudales en 1827 y relacionado con el Banco Nacional de San Fernando y la Casa Real. Finalmente, Santiago Alonso Franco, fue oficial de la Armada e hijo predilecto del pueblo.
Desde el punto de vista monumental, lo más significativo del pueblo son su iglesia, sus capillas y su arquitectura tradicional, de la que hay ejemplos de casonas de los acaudalados vecinos, casas de arrieros y casas de campesinos, por lo que un paseo por sus calles a nadie deja indiferente.

En la iglesia, dedicada a Santiago Apóstol, destaca la imagen de la Virgen de la Asunción, del siglo XVI y próxima a la escuela de Gaspar Becerra.

En el Barrio de Abajo se encuentra la capilla de San Miguel y en el Barrio de Arriba la del Bendito Cristo de la Vera Cruz cuya torre tiene un reloj público instalado en 1926. También en esta parte del pueblo está el Museo de la Arriería, que ocupa la antigua vivienda de Julián Alonso Rodríguez, que la donó en 1915 para ser convertida en escuela, sufragando Ventura Alonso los gastos de adaptación, motivo por el cual el museo lleva su nombre.

Poseen su atractivo e interés las fuentes y pozos tradicionales que se distribuyen en ambos barrios, así como dos relojes de sol, uno de ellos fechado en 1833 y otro hecho en piedra que se localiza en la Plaza Mayor.