LUYEGO

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LUYEGO

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Luyego

Cabecera municipal de seis pueblos, de los cuales Luyego, Quintanilla, Villalibre y Villar de Golfer forman parte de la comarca de Maragatería, mientras que Tabuyo del Monte y Priaranza los son de La Valdería.

La localidad se halla en el valle alto del río Duerna, a 1.073 m de altitud, en la Sierra del Teleno. Su paisaje está definido por el praderío y tierras de labor del fondo del valle, al amparo del fecundo fluir del río. El secano del escalón superior se ha dedicado al cultivo del cereal, mientras que el resto del terrazgo es de monte bajo en el que predomina la urz. No faltan buenos ejemplares de encina, alguno de los cuales llegan a alcanzar más de 2´50 m de diámetro.

El territorio parece ser que estuvo ocupado por los orniacos, pueblo prerromano que dejó su huella en los castros que ocuparon, posiblemente romanizados, pues los restos de habitación que se encuentran en Las Coronas de Luyego, en La Corona de Fucochico y en Santa Marina son de época altoimperial. Este último fue también lugar de explotaciones romanas auríferas, como las del Portillo, Las Devesas, Valle de los Fueyos, Piozadera y Fucochicos entre Luyego y Priaranza.

La obra originaria de la iglesia del pueblo, dedicada a San Esteban, se remonta al siglo XVI. Posee espadaña, cabecera cuadrada, pórtico y tres naves, como es costumbre en la tipología de las iglesias de Maragatería. La capilla central posee bóveda de crucería y yeserías del siglo XVIII. El retablo mayor fue contratado en 1570 al entallador Bartolomé Hernández y al pintor Pedro de Bilbao. Posteriormente, en 1596, Juan de Olierte y Gabriel Martínez, ambos vecinos de Astorga, pintarían el retablo. En las naves laterales se colocaron cuatro retablos de los siglos XVII y XVIII.

En la iglesia se celebra la romería de Los Remedios, patrona de Maragatería, el segundo domingo de octubre. Se viene realizando desde 1641, año en el que se produjo un suceso milagroso cuando el presbítero del pueblo, Manuel Soto, que era ciego, se encomendó a ella, recuperando al momento la vista. En la procesión se porta la imagen de la Virgen, talla realizada en 1631 por Gabriel Martínez, que se acompaña de pendones, ramos y gentes ataviadas de maragatos. Es una de las fiestas más interesantes y vistosas de la comarca, que luce sus galas por unas calles jalonadas por sucesivas casas que conservan los valores de la arquitectura tradicional de la comarca.

Otra romería, menos concurrida que la anterior, es la de Santa Marina, que reúne el primer sábado del mes de mayo a los devotos en la ermita de ese mismo nombre, antigua construcción ya existente en el siglo XV. Hubo otra ermita en el teso La Crucica, posiblemente dedicada a La Cruz, de la que no queda nada de su arquitectura. Cualquiera de las fechas es una buena ocasión para adquirir productos de la cabaña ovina de la comarca elaborados por la Cooperativa Agropecuaria de Maragatería.